lunes, 15 de junio de 2020

Mensaje del Obispo Electo de Huelva, Monseñor D. Santiago Gómez Sierra.

Al Obispo Administrador Apostólico de la diócesis de Huelva,a los sacerdotes y diáconos, a los religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos.

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando me dirijo por primera vez a vosotros como obispo electo de la diócesis, mis primeras palabras no pueden ser más que para expresar mi ilusión y alegría por empezar a caminar con el Pueblo de Dios que se me ha encomendado. A la vez, renuevo mi confianza en el Señor, que siempre da las gracias necesarias para la misión que nos encomienda. Y mi gratitud al Papa Francisco por la confianza que manifiesta al haberme elegido para este ministerio.

Saludo con afecto a mi hermano en el episcopado D. José Vilaplana, que desde que conoció mi designación para Huelva no ha dejado de expresarme su satisfacción y alegría, adelantándose en vuestro nombre a acogerme fraternalmente.

A los sacerdotes y diáconos, a los seminaristas, a los religiosos y religiosas, a las parroquias, movimientos y asociaciones, hermandades y cofradías, y a todas las familias os manifiesto mi estima y disponibilidad. Espero que me recibáis como miembro de la familia de Dios. Estoy seguro de que me haréis sitio en vuestro corazón. Juntos continuaremos respondiendo con fidelidad al envío misionero del Señor Jesús: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15); y seguiremos avanzando en el camino de la conversión pastoral y misionera, como nos pide el Papa Francisco.

También saludo con respeto a las autoridades civiles, militares, judiciales y universitarias de la provincia y de la ciudad de Huelva. Sabemos que la tarea de construir una sociedad cada día más justa, solidaria y fraterna, que no descarte a nadie, particularmente, a los más pobres, necesita el esfuerzo de todos los ciudadanos. Deseo unir mi esfuerzo a los vuestros para hacer realidad esta aspiración que todos compartimos.

No voy a vosotros con un programa particular. Más bien tengo en mi mente las palabras de San Juan Pablo II al comienzo del nuevo milenio: “El programa ya existe. Es el de siempre (…) Se centra en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste” (NMI, 29). Entre todos seguiremos buscando el camino más conveniente para anunciar con obras y palabras nuestra fe en Jesucristo.

Me encomiendo a los santos de la iglesia particular de Huelva, a San Leandro, patrono de la diócesis, a San Walabonso y Santa María, nacidos en Niebla, y al beato Vicente Ramírez de San José de Ayamonte. Y de una manera especial acudo a la madre y patrona de la diócesis, la Inmaculada Concepción, la Santísima Virgen María, querida por vosotros en tantas entrañables advocaciones. Tenedme presente en vuestras oraciones.

✠ Santiago Gómez Sierra, Obispo electo de Huelva.

jueves, 19 de marzo de 2020

San José, Día del Seminario.

La solemnidad de san José es para la Iglesia en España la ocasión apropiada para ayudar a todo el Pueblo de Dios a tomar conciencia de la importancia del Seminario Diocesano, casa y corazón de la diócesis, donde germinan las semillas de las vocaciones al sacerdocio ministerial. Desde hace bastantes años estamos llevando a cabo estas jornadas de la Campaña del Seminario en un contexto de honda preocupación por el descenso de candidatos al sacerdocio. Ya decía san Juan Pablo II que «la falta de vocaciones es ciertamente la tristeza de cada Iglesia», y esta era la razón por la cual «la pastoral vocacional exige ser acogida, sobre todo hoy, con nuevo, vigoroso y más decidido compromiso por parte de todos los miembros de la Iglesia» (PDV, n. 34). Los Obispos españoles, por su parte, ofrecieron una carta pastoral sobre esta temática y lejos de quedarnos en una inútil tristeza, nos decían que «es la hora de la fe, la hora de la confianza en el Señor que nos envía mar adentro a seguir echando las redes en la tarea ineludible de la pastoral vocacional». La Iglesia en España está empeñada con gozo en la tarea de la evangelización, en sintonía con las insistentes llamadas a vivir un tiempo de «conversión pastoral misionera» del Papa Francisco, en continuidad con el Concilio Vaticano II, y los papas que han pastoreado a la Iglesia universal. Todo ello nos lleva a concluir que la campaña vocacional hemos de vivirla en un contexto de evangelización y de propuesta gozosa de la vida del Evangelio, aunque este año con la oración por las vocaciones por la pandemia del coronavirus que nos ha obligado a posponer la campaña. El lema elegido para esta campaña, «Pastores misioneros», intenta recoger, sin agotarla, la identidad del sacerdocio ministerial. Los sacerdotes, en cuanto que participan del sacerdocio de Cristo Cabeza, Pastor, Esposo y Siervo (PDV, n. 15), son llamados en verdad «pastores de la Iglesia»; y en cuanto enviados por Cristo, con los Apóstoles (Mt 28, 19ss), son esencialmente misioneros dentro de la Iglesia. 

      San Juan Pablo II, en el capítulo dedicado a la pastoral vocacional en la exhortación PDV, comienza citando el primer encuentro de Jesús con los primeros discípulos en el evangelio de san Juan (Jn 1, 35-42), y dice que «la Iglesia encuentra en este Evangelio de la vocación el modelo, la fuerza y el impulso de su pastoral vocacional, o sea, de su misión destinada a cuidar el nacimiento, el discernimiento y el acompañamiento de las vocaciones, en especial de las vocaciones al sacerdocio» (PDV, n. 54). Los pastores son, ante todo, discípulos de Jesús, que le buscan, le siguen y permanecen con Él. San Agustín, en su famoso sermón sobre los pastores, afirma con gran belleza: el pastor es también un cristiano, miembro del rebaño que Jesús ha congregado en torno a sí mismo. Nunca deja de ser discípulo aquel que fue llamado a ser pastor. Así lo podemos ver con claridad cuando Jesús pide confesar a Pedro tres veces su amor por Él y después le da la misión, «pastorea  a mis ovejas» (Jn 21, 15-17) y concluye con la llamada propia del discípulo: «dicho esto, añadió: sígueme» (Jn 21, 19). Todos tenemos que colaborar con el Señor en el surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales, lo primero y principal que hemos de hacer es que haya comunidades cristianas capaces de suscitar ese encuentro con Cristo que entusiasme, enamore y provoque. Así lo decía el papa Francisco: «En muchos lugares escasean las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Frecuentemente esto se debe a la ausencia en las comunidades de un fervor apostólico contagioso, lo cual no entusiasma ni suscita atractivo. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas».

martes, 17 de marzo de 2020

Aplazada la Campaña del Día del Seminario.

Ante la pandemia del coronavirus que sufre nuestro País, la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios ha decidido aplazar la celebración de el Día del Seminario al domingo 3 de mayo de 2020, 4º Domingo de Pascua, celebración del Buen Pastor. Precisamente el lema de este año es «Pastores misioneros». Esta jornada se celebra habitualmente el 19 de marzo, solemnidad de San José. En las comunidades autónomas en las que no es festivo, el domingo más cercano, en este caso estaba previsto el domingo 22. 
El lema elegido para esta campaña intenta recoger, sin agotarla, la identidad del sacerdocio ministerial. Los sacerdotes, en cuanto que participan del sacerdocio de Cristo Cabeza, Pastor, Esposo y Siervo (PDV, n. 15), son llamados en verdad «pastores de la Iglesia»; y en cuanto enviados por Cristo, con los Apóstoles (Mt 28, 19ss), son esencialmente misioneros dentro de una Iglesia toda ella misionera. Ante este problema, la mejor Campaña será la oración del pueblo de Dios por nuestro Seminario, sus seminaristas y formadores.

miércoles, 26 de febrero de 2020

"Conversión Permanente". Carta Pastoral del Obispo con motivo de la Cuaresma.


         Queridos hermanos y hermanas:

       En nuestra sociedad se habla frecuentemente de formación permanente. Los profesionales se reúnen a menudo para hacer cursos que les permitan ofrecer sus servicios a la sociedad con mayor competencia, afrontando los retos que se les presentan y adquiriendo nuevos conocimientos y habilidades que les permitan “seguir al día”. De manera semejante, cada año la Cuaresma nos invita a “ponernos al día” en nuestra vida cristiana, en lo que podemos llamar conversión permanente. El Señor inició su predicación con la expresión: “Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1, 15). Estas palabras las escucharemos el miércoles de Ceniza, aplicadas a cada uno de nosotros: conviértete. Sí, necesitamos constantemente esa exhortación porque nunca estaremos convertidos del todo. Hay aspectos de nuestra vida que necesitan ser revisados, purificados, renovados. Siempre necesitamos volver a Dios, cambiar de rumbo, darle la cara y no la espalda, porque de manera casi imperceptible nuestra mentalidad se deja seducir por comportamientos que nos alejan del Evangelio. Necesitamos, pues, esa conversión permanente.

Con frecuencia, al inicio de la Cuaresma hacemos el propósito de ser mejores personas cambiando nuestros comportamientos negativos. Esto está bien, pero necesitamos ir más al fondo de la cuestión. Y es que no es suficiente conformarse con el cumplimiento de las normas sin cuestionarnos cómo está nuestra relación con Dios. La auténtica conversión nos sitúa ante la bondad y la misericordia de Dios, nuestro Padre. Necesitamos restablecer nuestra relación paterno-filial, reconociendo que Dios nos ha amado primero (Cf. I Jn 4, 19), hasta el punto de entregarnos a su Hijo Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros. Si tomamos conciencia de este amor tan grande y entrañable -“Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles” (Sal 103, 13)- entonces sentiremos la necesidad de corresponder a su amor, con amor de hijos que buscan agradar a Dios en todo, sin quedarse en el cumplimiento frío y superficial de sus mandatos.

La relación filial con Dios Padre nos abrirá los ojos ante nuestros semejantes para reconocerlos como hermanos y restablecer con ellos unas relaciones más auténticas que nos lleven al perdón, a la misericordia y a la ayuda mutua. Con esta perspectiva adquirirán todo su sentido las prácticas cuaresmales que la Iglesia nos propone: la oración, la limosna y el ayuno. La oración nos ayudará a encontrarnos con Dios para gustar y ver qué bueno es el Señor (Cf. Sal 34, 9). La limosna abrirá nuestro corazón de hermano para compartir nuestros bienes con aquellos que más lo necesitan. El ayuno nos permitirá renunciar a nuestros apegos y egoísmos que nos restan tiempo para Dios y generosidad con los más vulnerables. Estas tres prácticas están interrelacionadas y estarán llenas de autenticidad si las vivimos desde su más profundo sentido. Aprovechemos, queridos hermanos, este tiempo de Cuaresma y no nos detengamos en este camino de conversión que nos ayuda a identificarnos más con Jesús, nuestro Maestro, para ser discípulos cada día más fieles.

Finalmente, os invito a no vivir este tiempo en solitario: la hucha del gesto cuaresmal nos ayudará a vivirlo en familia; en la parroquia, aprovechándonos de las celebraciones penitenciales para hacer una buena confesión, de las charlas, los encuentros, los retiros, los ejercicios piadosos que se nos ofrecen; en nuestras hermandades, viviendo con sinceridad los cultos preparatorios, sin quedarnos en lo externo, sino mirándonos en el espejo de Jesucristo sufriente y de su Santísima Madre, la Virgen fiel; y también en los proyectos diocesanos, como los jueves cuaresmales de oración para jóvenes u otros encuentros que se ofrecerán en las distintas parroquias de todos los arciprestazgos. Cuando nos unimos y aunamos esfuerzos podemos comprobar, gracias a Dios, resultados preciosos, como la Casa Santa María de los Milagros, el Hogar Oasis, la Casa de la Buena Madre, el Refugio de San Sebastián y otros proyectos de solidaridad con los últimos sostenidos por muchos, a quienes agradezco su generosidad.

La Virgen María, sea cual sea la advocación con la que la invoquemos, va a estar muy presente en nuestro camino cuaresmal. Con Ella, sigamos a Cristo hasta la Cruz, para compartir el Don del Espíritu Santo, fruto del Misterio Pascual de Jesucristo, nuestro Señor.

Con todo afecto os bendigo.

+ José Vilaplana Blasco
   Obispo de Huelva

Huelva, 12 de febrero de 2020.
Fiesta de la Dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Huelva.

sábado, 15 de febrero de 2020

Peregrinación Jubilar a Almonte.


El pasado 7 de Febrero el Seminario Diocesano de Huelva, junto con nuestro Obispo, peregrinamos a la Parroquia de la Asunción de Almonte para ganar el Jubileo con motivo de la estancia de la Virgen del Rocío en dicho templo y en conmemoración del centenario de su Coronación Canónica. Partimos desde el Chaparral en peregrinación, acompañados por un nutrido grupo de jóvenes almonteños y alumnos de nuestro Colegio Diocesano, hacia la Parroquia donde se encuentra la Virgen desde el pasado mes de agosto. Comenzamos la celebración con el rezo del Santo Rosario a los pies de la Virgen para continuar con la Santa Misa presidida por nuestro Obispo, D. José Vilaplana Blasco, y concelebrada por nuestro Rector, nuestro Padre Espiritual y el Vicario Parroquial de Almonte. En la homilía el Obispo nos animaba a “ser como María, dispuesta siempre y por entero a la voluntad del Padre” y nos invitaba en este tiempo jubilar a “vivir la misericordia en las cosas pequeñas y cotidianas, aprovechando este tiempo propicio que la Iglesia nos regala”. Agradecemos a la Parroquia de Almonte, Sacerdotes, Catequistas y Hermandad Matriz la acogida y ayuda que nos brindaron. Ante la Virgen rezamos por nuestro Seminario y por nuestra Diócesis, para que el Señor siga enviando muchas y santas vocaciones para nuestra Iglesia de Huelva.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Encuentro de Seminarios Mayores del Sur de España en Jaén.


 El pasado fin de semana cuatro seminaristas, acompañados por el Director Espiritual, participaban en Jaén del Encuentro de Seminarios Mayores del Sur de España. Este encuentro anual se realiza con la intención de crear lazos de fraternidad entre aquellos que realizan su formación de cara a la vida sacerdotal. En este encuentro participan los Seminarios Diocesanos y de Redemptoris Mater de las provincias eclesiásticas de Sevilla y Granada. En esta ocasión nos acogía el Seminario de la Inmaculada Concepción y San Eufrasio de Jaén, donde llegábamos en la tarde del viernes y éramos recibidos por sus seminaristas. Tras la acogida comenzábamos con el rezo de Vísperas en la Capilla Mayor del Seminario, que fueron dirigidos por el Seminario de Almería. Tras la cena en el Seminario realizamos una visita al Castillo de Santa Catalina de la ciudad jienenses desde el que se puede contemplar toda la ciudad. 

Comenzamos el sábado con la oración de Laudes que fueron dirigidos por el Seminario de Sevilla, tras esto partíamos hasta Baeza para realizar los actos que marcarían esta jornada entorno a San Juan de Ávila. La Diócesis de Jaén esta celebrando un Año Jubilar Avilista con motivo del 450 aniversario de la muerte del Santo, el 125 aniversario de su beatificación y el 50 aniversario de su canonización. En primer lugar, se expuso el Santísimo en la Capilla de la Universidad, tras esto el Director Espiritual del Seminario de Jaén, D. Raúl Contreras, dirigió una meditación sobre "las máximas con las que el santo patrón exhortaba a los sacerdotes y candidatos al sacerdocio". La llegada del Obispo Mons. D. Amadeo Rodríguez Magro marco el inicio de la Procesión en la que Seminaristas y Formadores partíamos revestidos hacia la Catedral de Baeza acompañando a la Reliquia de San Juan de Ávila para cruzar la Puerta Santa. Una vez allí comenzamos la Santa Misa presidida por el citado prelado y concelebrada por los formadores de los Seminarios. En la homilía, nos exhortaba a “ser pastores santos, a ejemplo de nuestro padre Juan de Ávila, para que la gente vea en nosotros sacerdotes entregados solo a Dios”.

Tras el almuerzo comenzamos una visita guiada por la ciudad, recorriendo los lugares avilístas mas significativos para dar paso al rezo de Vísperas en la Iglesia románica de la Santa Cruz. El paraninfo de la Universidad acogió la Conferencia del Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas, centrada en la fundación de la Universidad y en los desvelos del Santo por la formación del Clero. El domingo lo comenzamos en la Santa Iglesia Catedral de la Asunción de Jaén, con la celebración de la Santa Misa con Laudes presidida por el Vicario General quien, terminada la Santa Misa, nos impartía la bendición con la Reliquia del Santo Rostro que se conserva en la Catedral. Nuestra estancia en la Catedral la concluíamos con una visita guiada por el mismo sacerdote, quien nos explico los detalles de esta joya del Renacimiento. A continuación, visitamos a la Virgen de la Capilla, patrona de Jaén. El final del encuentro lo marco el Almuerzo en el Seminario, tras esto nos despedíamos de nuestros compañeros seminaristas y partíamos hacia Huelva. Agradecemos a los organizadores de esta edición su acogida y su buen hacer en el desarrollo del encuentro. Son días de encuentro con los compañeros y de encuentro con el Señor, que guía nuestra vida y es el artífice de nuestra vocación, por ello ponemos ya nuestra mirada en el próximo Encuentro que se celebrara el próximo curso, Dios mediante, en el Seminario Diocesano de Sevilla.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

San Leandro, Patrón de la Diócesis de Huelva. Breve Historia.

San Leandro de Sevilla (Cartagena, c. 534 – Sevilla, 13 de marzo de 596) nació en una notable familia hispanorromana. Su padre, Severino, era hispanorromano, y su madre, Teodora, era, supuestamente, visigoda, incluso se ha dicho que fuera hija de Teodorico, rey de los Ostrogodos. Fue hermano de San Isidoro.

Fue arzobispo de Sevilla desde el año 578 hasta el año 600, en el que es sustituido por su hermano menor San Isidoro de Sevilla, y está considerado como uno de los grandes impulsores del catolicismo en la España visigoda de su tiempo. Con la invasión bizantina de su tierra levantina en el año 554, la familia se marchó a Sevilla, ciudad donde Leandro completó su formación, quizás motivada por la conversión de su madre a la religión católica. Al morir sus padres Leandro se queda al cuidado de sus hermanos menores, ingresando años más tarde en un convento. Fue nombrado obispo de Sevilla en el año 578 e influyó activamente en la rebelión del joven Hermenegildo contra su padre, el rey Leovigildo, siendo quizás quien le asesorara para su conversión al catolicismo. Leandro vivió tres años en Constantinopla, mandado por el propio Hermenegildo para obtener ayudas para su causa; allí mantuvo estrecha relación con san Gregorio Magno y llegó a escribir su Expositio in Librum Job.

De vuelta a Sevilla sufrió la persecución de Leovigildo, siendo de nuevo desterrado por unos años; un tiempo en el que escribió diversas obras contrarias al arrianismo. Cuando de nuevo regresó a tierras hispalenses llegó a instruir a Recaredo, hijo de Leovigildo, en la religión católica. La conversión de Recaredo y posteriormente la de todo el pueblo visigodo en el año 586, fue celebrada tres años más tarde por el obispo Leandro con la convención del III Concilio de Toledo. Considerado uno de los Padres de la Iglesia y fundador de la escuela teológica de Sevilla, tuvo especial interés en la enseñanza oral y escrita del catolicismo y en la formación de los religiosos. Principalmente, San Leandro es reconocido porque fue el que consiguió que se convirtieran al catolicismo las tribus visigodas que invadieron la península y que su rey Recaredo I se transformara en fervoroso creyente. Ahí queda como testimonio también su famosa homilía en honor de la Iglesia, al final del III Concilio de Toledo al que, como decíamos, asistió Basilio como obispo de Elepla según consta en las firmas de las actas. Comienza esta homilía diciendo: “Regocíjate y alegrate, Iglesia de Dios, gózate porque formas un solo cuerpo para Cristo. Ármate de fortaleza y llénate de júbilo. Tus aflicciones se han convertido en gozo. Tu traje de tristeza se cambiará por el de la alegría…” Un mensaje cargado de actualidad para nuestra Iglesia de hoy.

En la época floreciente de la Iglesia hispanovisigótica,  se encuentra establecido un episcopado en la sede de Elepla (Niebla) al menos desde el año 466 donde es conocido su primer obispo, Vincomalos (424-509), que ocupó la sede de Niebla en el 466. Posteriormente otro obispo para la historia fue Basilio (obispo hacia 585-590), que firmó las actas del III Concilio de Toledo y del Sínodo de la Bética en 590. Aunque no se ha podido reconstruir cuáles fueron los límites geográficos de la Diócesis iliplense, se piensa que ocupó la mayor parte de lo que es la actual Diócesis de Huelva. Y es en estos someros datos donde podemos encontrar los orígenes cristianos en nuestras tierras, siempre vinculada a la metropolitana sede hispalense. Por ello, cuando el 22 de octubre de 1953 a través de la Bula Pontificia “Laetamur Vehementer” es fundada la Diócesis de Huelva, segregada de la de Sevilla, se piensa en San Leandro como Patrón, aquel insigne Obispo de Sevilla que tanto protagonismo tuvo en la Iglesia de la Península Ibérica y, por ende, en la vecina diócesis Iliplense en su época de mayor consolidación.

Fuente: Diócesis de Huelva.

lunes, 11 de noviembre de 2019

"Nuestra Iglesia" Memoria de la Iglesia Diocesana de Huelva en 2018.

El Día de la Iglesia Diocesana es una jornada que afianza el sentido de pertenencia eclesial, tal y como recuerda en su carta con motivo de esta jornada nuestro obispo, José Vilaplana: “acabamos de concluir el Plan Diocesano de Evangelización que, durante los últimos cuatro años, ha marcado los pasos de nuestra Iglesia diocesana, fortaleciendo el sentido de pertenencia y alentando a la tarea evangelizadora, que traspasa las paredes del templo”. En esta línea, añade que “la formación, la iniciación cristiana o la caridad son experiencias que, sin duda, ayudan a estrechar lazos entre las familias que conforman nuestra gran familia diocesana”.

Con ocasión de este día, el Departamento de Sostenimiento de la Iglesia de nuestra Diócesis da a conocer los datos del ámbito económico, así como aquellos que aluden a la fe: transmisión, celebración y testimonio. Entre ellos, destacan las 41.104 personas atendidas por los 115 recursos sociales de la Iglesia en Huelva (sobre todo, en Cáritas, que registra, asimismo, 800 voluntarios). Junto a estas, las personas atendidas en centros para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad fueron 1.116. Además, la Iglesia de Huelva acompañó 7 proyectos de cooperación en el mundo mediante organizaciones como Manos Unidas. En el terreno económico, la Diócesis de Huelva registró en 2018 unos ingresos de 5.704.104 euros, mientras que los gastos alcanzaron los 5.511.111 euros, siendo la aportación directa de los fieles (55,73%) la principal fuente de ingreso, seguida de la asignación tributaria (35%) y otros ingresos (9,27%). Por otro lado, la retribución del clero (32,54%), las acciones pastorales y asistenciales (23,86%), las obras y conservación de inmuebles (23,13%) y las actividades caritativas (13,02%) supusieron el grueso del gasto, además de suministros (5,63%) y el pago de préstamos (1,82%).

Para llevar a cabo su labor pastoral, la Iglesia en Huelva no solo se vale de recursos económicos. De la Memoria de Actividades de 2018 se desprende que la Diócesis de Huelva cuenta con 130 sacerdotes, 260 religiosos y religiosas, 49 misioneros y 9 familias en misión, 17 diáconos permanentes, 13 seminaristas, 1.570 catequistas y 3.459 voluntarios y agentes, que desarrollan su labor en 173 parroquias y otros 36 centros pastorales. Además, el pasado año se celebraron 3.528 bautizos, 4.539 comuniones, 4.359 confirmaciones y 823 matrimonios. En cuanto a la labor educativa y cultural, la Iglesia en Huelva cuenta con 49 centros, que atienden a 8.455 alumnos; 42 bienes inmuebles de interés cultural y ha desarrollado 22 proyectos de construcción, conservación y rehabilitación.

Estas son las cifras de un año en el que todas las miradas se dirigen a los jóvenes, “el ahora de Dios”, tal y como define el Papa Francisco. “Ellos son el presente y el futuro de la Iglesia y, para que así sea, debemos implicarnos todos, porque la alegría plena de la familia llega cuando completa se reúne en casa para celebrar”, señala D. José Vilaplana. Este Día de la Iglesia Diocesana también se pide colaboración con la parroquia de múltiples maneras, dedicando tiempo, compartiendo las cualidades, con la oración y con la colaboración económica.

Para más Información consulta la Memoria "Nuestra Iglesia" de 2018, en este enlace:http://www.diocesisdehuelva.es/wp-content/uploads/2019/11/Iglesia_Diocesana_Huelva_2019.pdf

Fuente: Diócesis de Huelva.

“Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro”. Carta Pastoral del Obispo de Huelva con motivo del día de la Iglesia Diocesana.

Mis queridos hermanos y hermanas:

El Día de la Iglesia Diocesana vuelve a interpelarnos un año más para reavivar nuestro sentido de pertenencia al Pueblo de Dios, que comparte el alimento de la Palabra y de los sacramentos en la parroquia. Acabamos de concluir el Plan Diocesano de Evangelización que, durante los últimos cuatro años, ha marcado los pasos de nuestra Iglesia diocesana, fortaleciendo el sentido de pertenencia y alentando a la tarea evangelizadora, que traspasa las paredes del templo. La formación, la iniciación cristiana o la caridad son experiencias que, sin duda, ayudan a estrechar lazos entre las familias que conforman nuestra gran familia diocesana. Sin embargo, esta respuesta exige el sí personal para el bien de toda la comunidad parroquial: tu único sí, sumado al de otros, desde el que cada uno pone su don al servicio de todos. Tal y como se expresa en el lema de este año, “Somos una gran familia contigo. Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro”.

La parroquia, como la casa que acoge a toda la familia para celebrar como hermanos, incorporados a la vida de Cristo por el Bautismo, siente el compromiso y la alegría de acercarse este año especialmente a los jóvenes. Ellos son el presente y el futuro de la Iglesia y, para que así sea, debemos implicarnos todos, porque la alegría plena de la familia llega cuando completa se reúne en casa para celebrar.
El Papa Francisco en su exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, dedicada a los jóvenes y a todo el Pueblo de Dios, titula su tercer capítulo “Ustedes son el ahora de Dios”. Y lo explica: “no podemos decir sólo que los jóvenes son el futuro del mundo. Son el presente, lo están enriqueciendo con su aporte” (CV, 64).

Os recuerdo la llamada del plan diocesano recién clausurado a la evangelización, a “salir a las periferias”. Hoy contemplamos como muchos de nuestros jóvenes habitan esa “periferia existencial” en busca de sentido. El Santo Padre nos señala que “en algunos jóvenes reconocemos un deseo de Dios, aunque no tenga todos los contornos del Dios revelado. En otros podremos vislumbrar un sueño de fraternidad, que no es poco. En muchos habrá un deseo real de desarrollar las capacidades que hay en ellos para aportarle algo al mundo. En algunos vemos una sensibilidad artística especial, o una búsqueda de armonía con la naturaleza. En otros habrá quizás una gran necesidad de comunicación. En muchos de ellos encontraremos un profundo deseo de una vida diferente. Se trata de verdaderos puntos de partida, fibras interiores que esperan con apertura una palabra de estímulo, de luz y de aliento”.

Así, desde la formación, la catequesis, la celebración de los sacramentos, la liturgia o la caridad, todos tenemos una misión que refleje en medio del mundo nuestra vida en Cristo, colaborando con la parroquia, la casa de toda la familia. Sin ti no es posible. Contigo en la iniciación cristiana y en la formación de adultos; contigo en la celebraciones de la comunidad parroquial; contigo en el servicio a los últimos de esta sociedad, es posible un presente y un futuro que manifiesten el amor de Dios en Huelva, la alegría de una familia a la que todos quieran pertenecer.

Con afecto os bendigo,

+ José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva.

martes, 22 de octubre de 2019

Los Jóvenes, en el Corazón de la Iglesia. Carta del Obispo de Huelva al inicio del Curso Pastoral 2019-2020.

Queridos hermanos y hermanas:

Con la experiencia gozosa del encuentro que mantuvimos en La Rábida a finales de septiembre, iniciábamos una nueva etapa en la singladura de esta nave que es nuestra Diócesis de Huelva. Qué mejor escenario que aquel donde se gestara la hazaña descubridora que hizo posible llevar el Evangelio a los hermanos del nuevo mundo, para recibir el impulso misionero que nos acerque hoy a esos que aún no conocen la alegre noticia de Jesucristo. Hoy la Iglesia nos sigue convocando a esa llamada evangelizadora: anunciar al Cristo siempre joven de la eterna novedad, capaz de renovar nuestra vida y nuestra comunidad, aún en medio de nuestras oscuridades y debilidades (Cfr. EG, 11-13). Despleguemos de nuevo las velas y dejemos que el soplo del Espíritu siga conduciendo a la Iglesia de Huelva. Y, como aquellos intrépidos aventureros, atrevámonos a navegar con la seguridad de que Aquel que nos envía llevará a buen puerto la misión.

En esa confianza, ponemos este año nuestra mirada especialmente en los jóvenes, conscientes de que, como nos dice el papa Francisco, son el ahora de Dios. Ellos, que están “en un momento de la vida en que comienzan a tomar distintas responsabilidades, participando con los adultos en el desarrollo de la familia, de la sociedad, de la Iglesia” (CV, 64ss). Ellos que son parte del “nosotros” que formamos como familia diocesana, necesitan redescubrir esa identidad y pertenencia. El Papa nos invita a despertar la capacidad de encontrar caminos donde otros ven sólo murallas, la habilidad de reconocer posibilidades donde otros ven solamente peligros. Así es la mirada de Dios Padre, capaz de valorar y alimentar las semillas de bien sembradas en los corazones de los jóvenes (Cfr. 67). De este modo, nuestra confianza en Dios vuélvase confianza en los jóvenes, descubriendo en ellos la voz de Quien nos llama y desafía a adentrarnos, con parresía, en el mar incierto que, a menudo, nos parece el joven de hoy. Descubramos en su corazón una “tierra sagrada”, ante quien debemos “descalzarnos” para poder acercarnos y profundizar en el Misterio (Ibídem). Acojámoslo con cercana empatía; démosle un lugar en la comunidad; reconozcamos y recojamos su creativa aportación a la vida y casa común; hagámosle partícipe y protagonista de la tarea evangelizadora. Este es el reto que invito a asumir conjuntamente en todos los ámbitos pastorales, en todos los espacios de nuestra Iglesia y, sobre todo, en el corazón de cada uno. Por eso, pido a todos que intensifiquéis la oración por los jóvenes, muchos de ellos de rostro conocido, otros aún por conocer. Ojalá encuentren en nuestra Iglesia un hogar de acogida y vida para seguir creciendo, para descubrir la particular llamada que a cada uno Dios dirige y desde donde ser enviados a transformar el rostro de este mundo poniendo al servicio los talentos recibidos.

Finalmente, os invito, por un lado, a leer y profundizar, personal y comunitariamente, la exhortación postsinodal Christus Vivit que el papa Francisco dirige en primer término a los jóvenes, pero también a todo el Pueblo de Dios. Por otro lado, a acoger estas sugerencias pastorales para que todos nos sintamos unidos en una tarea común. Son propuestas que no han de ser tomadas en su literalidad, si no, más bien, servir de inspiración para que cada parroquia, delegación o grupo ponga en marcha sus propias acciones e iniciativas.

Que la Virgen María, la joven del Sí y Estrella de la Evangelización, nos guíe, acompañe y ayude en esta apasionante misión de rejuvenecer el rostro de nuestra Iglesia.

Con afecto, os bendigo.

✠ José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva

martes, 8 de octubre de 2019

Muerte de nuestro Obispo Emérito Monseñor D. Ignacio Noguer Carmona.

La Santa Iglesia Catedral de la Merced acogió en la mañana del sábado el funeral de nuestro querido obispo emérito, D. Ignacio Noguer Carmona, quien falleció en la noche del jueves tras una larga enfermedad. Numerosos fieles y autoridades de la provincia onubense han acudido a dar su último adiós a quien durante trece años ocupó la Sede Episcopal onubense. La Capilla ardiente se instaló en el Salón del Trono del Obispado, donde el féretro era trasladado en la mañana del Viernes desde nuestro Seminario donde en los últimos años residía.

El funeral fue presidido por el cardenal D. Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo emérito de Sevilla, siendo concelebrado por nuestro Obispo, D. José Vilaplana; el Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo; el Arzobispo de Granada, D. Francisco Javier Martínez; el Arzobispo castrense, D. Juan del Río; el Obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández; el Obispo de Asidonia-Jerez, D. José Mazuelos; y el Obispo auxiliar de Sevilla, D. Santiago Gómez. Además de un gran cantidad de Sacerdotes diocesanos y otros venidos de las Diócesis de Sevilla y Guadix. El su homilía, el cardenal Amigo ha destacado la figura de D. Ignacio como un hombre de “fe profunda” y su ejemplo ante la enfermedad, a lo que ha añadido que “si preguntamos a Don Ignacio dónde quiere enterrarse, nos dice: ponedme en vuestros corazones y así, allí donde estéis, yo estaré con vosotros”. Además, nuestro obispo ha resaltado que D. Ignacio Noguer ha sido “un sacerdote entregado, un Obispo buen pastor, lleno de prudencia, de sensatez y de generosidad. Un padre, un hermano y un amigo. Un hombre probado especialmente por la enfermedad”. Tras el funeral en la Santa Iglesia Catedral, ha sido enterrado en la Capilla del Seminario Diocesano, junto al lugar en el que permanecen los restos de su predecesor, D. Rafael González Moralejo, y mirando al Sagrario como era su deseo. Damos gracias al Señor por la vida y por la obra de Don Ignacio en nuestra Diócesis de Huelva y en especial en nuestro Seminario, dándonos un ejemplo de lo que debe ser un Sacerdote entregado a anunciar el Evangelio. Descanse en paz.

Texto y Fotos: www.diocesisdehuelva.es

miércoles, 2 de octubre de 2019

Apertura Oficial del Curso Académico 2019/2020 en el Seminario Diocesano.


El pasado lunes 30 de Septiembre tuvo lugar en nuestro Seminario Diocesano la Apertura Oficial del Curso Académico. Comenzábamos con la recepción de nuestros familiares y amigos para, a las 19 h, comenzar como es costumbre la Santa Misa Votiva del Espíritu Santo en la Capilla Mayor del Seminario. Esta celebración estuvo presidida por el Obispo de Huelva y Presidente del Instituto Teológico San Leandro, D. José Vilaplana Blasco, para pedir al Señor que envíe su Espíritu Santo para que nos transforme en santos Sacerdotes y en testigos de su Evangelio en medio de la sociedad actual. Concelebraron el Rector y Director Espiritual del Seminario, profesores del Seminarios y los Párrocos de algunos seminaristas. En su homilía el Obispo nos invitaba a comenzar el curso "poniendo la mirada en el Padre de esta familia, Padre de la bondad y de la misericordia, siempre con el corazón inclinado para hacer crecer a sus hijos". Señaló la importancia que tiene para los seminaristas poner su corazón solo en Dios y aspirar a su conocimiento, no solo atendiendo en el inicio de curso a lo académico, sino también en "que nos eduquemos como pastores en los que coincidan lo que dicen y lo que hacen". El Obispo pedía para nosotros la luz del Espíritu Santo para que hagamos una formación integral, aprendiendo a vivir íntegramente guiados por Cristo para "crecer en santidad profundizando en la oración para no ser rezadores, sino orantes". Nos invitaba a vivir como hermanos porque el Seminario es "una experiencia de fraternidad para ser el día de mañana Sacerdotes dentro del Presbiterio Diocesano, viviendo como hermanos". La parte musical la puso el coro del Seminario que en esta ocasión interpretaba la Misa Pane di Vita Nouva de Marco Frisina.

A continuación, daba comienzo el Acto Académico en el Salón de Actos del Seminario. En primer lugar el Rector del Seminario y Director del Instituto Teológico San Leandro, Don Daniel Valera Hidalgo, dio lectura a la memoria del curso pasado detallando todos los actos desarrollados. La Lección Inaugural de este año estuvo a cargo del profesor de dogmática y liturgia, D. Diego Capado Quintana, con el titulo "El Sagrado Corazón de Jesús en San Manuel González". En ella nos habló sobre la importancia de la devoción al Sagrado Corazón para la vida y ministerio de San Manuel, sobre todo en su etapa como Arcipreste de Huelva, pero ademas dedico una parte a la iconografía del monumento del Cerro de los Ángeles al cumplirse en este año el centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón. Para concluir el acto académico el Sr. Obispo tomo la palabra agradeciendo la presencia de los asistentes y dando apertura oficial al Curso. Para finalizar la jornada compartimos un vino español en el comedor del Seminario con todos los asistentes. Agradecemos la presencia del Sr. Alcalde de Huelva D. Gabriel Cruz, la del Sr. Obispo y Sacerdotes, y la de nuestros familiares y amigos.

jueves, 28 de marzo de 2019

Mi primera campaña del Seminario



Cercanos a la Solemnidad de San José, la Iglesia celebra con gozo el Día del Seminario. En torno a esa fecha, los seminaristas somos enviados a los distintos pueblos y ciudades de nuestra diócesis para dar a conocer el Seminario, comunicar la buena noticia de nuestra vocación al Sacerdocio para que sirva de estímulo a otros a hacerse la pregunta ¿Señor, que quieres de mí?

Aunque llevo tres años en el Seminario, ha sido este el primero en que he sido enviado a realizar la campaña en Ayamonte e Isla Cristina (mi pueblo) y Aunque nadie es profeta en su tierra, ha sido una gracia que tanto a mi compañero José Manuel como a mí nos ha fortalecido en nuestra decisión de seguir a Cristo, el Buen Pastor.

Han sido unos días muy intensos: visitas a los institutos de Ayamonte de Isla Cristina por las mañanas, encuentros con los niños de Catequesis por las tardes, las Eucaristías en la Parroquias, rezo del vía-crucis, adoración nocturna, encuentros con monaguillos. Etc. Todo esto fue posible gracias a la gran acogida que tuvimos por parte de los Párrocos de Isla Cristina, D. Miguel, D. Francisco y D. Juan Luís; a D. Manuel y D. Álvaro, Párroco y vicario de Ayamonte respectivamente; a las profesoras de Religión Juana y Yolanda, catequistas y feligreses de ambas ciudades.

De esta manera, todos, los sacerdotes y laicos, estaban poniendo en práctica el lema de la campaña del día del Seminario: El Seminario, misión de todos. Este lema, viene a pedir al pueblo de Dios su implicación para con el Seminario, rezando por los que ya estamos, para que seamos fieles a la llamada de Jesús, perseveremos y sobretodo seamos santos, para que suscite más vocaciones a la vida sacerdotal, tan necesarias hoy en día.

En la Víspera y el día de San José por la mañana, al no ser festivo en nuestra Comunidad Autónoma, tuvimos la oportunidad de visitar los colegios e institutos de Huelva capital. Esta vez, junto a mi compañero Enrique, de último curso, visitamos el colegio de las Madres Agustinas donde pude seguir compartiendo mi experiencia vocacional y animar a los niños a rezar por el Seminario.

Ciertamente, ha sido una experiencia enriquecedora, un regalo más que me ha dado el Señor, solamente puedo darle gracias a Dios por esta campaña del Seminario, por todas las personas que ha puesto y sigue poniendo en mi camino, por el don de mi vocación y por todas las cosas que me regala a diario ¡Gracias Señor!

Finalmente, a ti, querido lector, pedirte que reces por nuestro Seminario de Huelva, para que el Señor, dueño de la mies, siga mandando obreros a su mies y para que más jóvenes se hagan la pregunta más decisiva de su vida: ¿Señor, que quieres de mí?

Juan José Travé González, Seminarista de primer curso.

lunes, 17 de diciembre de 2018

¡Preparemos el camino al Señor!


                                                           ¡Preparemos el camino al Señor!

                                                                                             
Cercana ya la Navidad “nacimiento de Cristo, el Príncipe de la Paz” hemos de prepararnos para despertar en nosotros y en el mundo entero la esperanza de la paz. El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que hemos comenzando, nos invita a detenernos, en silencio, para acoger una presencia. Es una invitación a comprender que en cada acontecimiento, de nuestra vida, él se hace presente. Todo el Adviento resuena como un "Marana-thá" en las diferentes modulaciones que esta oración adquiere en las preces de la Iglesia.

El Adviento significa “venida, llegada”. La Iglesia celebra el Adviento durante los cuatro domingos anteriores a la Navidad y culmina con la Epifanía. El mensaje del Adviento contempla la que es la gran venida del Señor (La Parusía), que vendrá con poder para juzgar a las naciones y la primera que conmemoramos en la Navidad.

Casi al principio del Aviento celebramos de María la solemnidad de la Inmaculada Concepción para alabar y bendecir a la que la escogió para ser la madre de su Hijo. Por eso, la preservo de todo pecado. Ella es modelo para la Iglesia, pues lo espero con inefable amor de madre. María es la "llena de gracia", la "bendita entre las mujeres", la "Virgen", la "sierva del Señor". Es también la Virgen de la escucha y de la acogida. Como Madre del Verbo Encarnado, ha hecho posible su ingreso definitivo, en el mundo y en la historia del hombre.

En este itinerario de espera y de esperanza del Adviento, la Iglesia se identifica más que nunca con la Virgen Santísima.

¡Ella es su modelo y su imagen más perfecta!. Que Ella, la Virgen de la esperanza, nos ayude para que abramos los corazones a aquel que trae, con su venida entre nosotros, el don inestimable de la paz a toda la humanidad. Y también nos ayude a mantener viva nuestra esperanza y a dejar que la Palabra ilumine nuestra oscuridad.


                                                                            ¡¡Feliz Navidad de esperanza para todos!!

miércoles, 21 de noviembre de 2018

ENCUENTRO DE SEMINARIOS DEL SUR DE ESPAÑA 2018.


El pasado fin de semana, nuestro Seminario Diocesano acogía el Encuentro de Seminarios del sur de España, donde se dieron cita en torno a cien seminaristas de las distintas diócesis de Andalucía y Murcia.

El Encuentro comenzó a las 19:00 horas con la acogida por parte de nuestro Seminario, a todos los seminaristas y A las 20:30 horas rezamos las Vísperas en la Capilla Mayor, preparadas por los Seminarios Diocesano y “Redemptoris Mater” de Sevilla y presididas por nuestro obispo D. José Vilaplana Blasco, la jornada concluyó con la cena y la salida al centro urbano de Huelva visitando lugares tan emblemáticos de nuestra ciudad como la Plaza de las Monjas, la Gran vía o la Plaza del Punto.




La jornada del sábado comenzó con el Rezo de los Laudes dirigidos por los Seminarios Diocesano y “Redemptoris Mater” de Granada y presididas por el Rector D. Mariano Catarecha. Tras el desayuno, partimos hacía Moguer donde visitamos el convento de Santa Clara y el Museo de Arte Sacro de nuestra diócesis, pudiendo contemplar, entre muchas obras de arte, la sillería mudéjar del coro bajo del convento y el comulgatorio del siglo XVIII recientemente restaurado. Por otro lado, los seminaristas pudieron conocer el Voto que realizó el Almirante Cristóbal Colón y del que este año se ha conmemorado el 525 aniversario. Más tarde, nuestra jornada continuó con la visita al monasterio de La Rábida donde, de la mano de uno de los frailes de la comunidad Franciscana, pudimos conocer la preparación del viaje de Cristóbal Colón que cambió el curso de la historia para siempre. La mañana finalizó visitando el Muelle de las Carabelas, cercanas al convento, donde se encuentran las réplicas de las naves Santa María, Pinta y Niña, utilizadas por Colón para realizar su expedición descubridora y evangelizadora.

Tras el Almuerzo y un pequeño tiempo de descanso, partimos hacía el Santuario de Nuestra Señora del Rocío, centro de la piedad popular de nuestra Diócesis, donde acogidos por el Párroco de Almonte, D. Francisco Jesús Martín Sirgo, visitamos el Museo de la Virgen y celebramos la Eucaristía en el Santuario, presidida por nuestro rector, D. Daniel Valera Hidalgo, concelebrada por los rectores y formadores de todos los Seminarios y contando con los servicios litúrgicos de nuestro Seminario, siendo digno de destacar el canto de la Misa Reunidos en su nombre de Francisco Palazón. Tras la Eucaristía, la Hdad Matriz de Nuestra Señora del Rocío nos ofreció un refrigerio en su casa Hermandad y obsequió a cada seminarista con un Rosario de la Stma. Virgen.

La jornada del domingo, último día, se desarrolló completamente en la capital de nuestra diócesis, donde comenzamos rezando los Laudes en el Santuario de Virgen de la Cinta, Patrona de Huelva, donde fuimos recibidos por su rector, D. Andrés Vázquez Martínez. La oración fue dirigida por el Seminario de Murcia y presidida por su rector D. Sebastián Chico Martínez. Tras la oración la Hermandad de la Patrona de Huelva nos ofreció un desayuno en el atrio del Santuario. A las 11:00 horas, en la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced se celebró la Solemne Eucaristía de clausura del encuentro, Presidida por nuestro Obispo D. José Vilaplana Blasco, concelebrada por los rectores y formadores de los distintos seminarios, asistiendo el altar el Seminario de Córdoba y sosteniendo el Canto los Seminarios de Huelva y Murcia que interpretaron la Misa de Angelis. En torno a la 13:30 tuvo lugar el almuerzo, donde tras finalizar, el Señor Rector, dio gracias al Señor por cómo había transcurrido el encuentro y a todos los seminarios por su asistencia.

Aparte de las actividades culturales y los momentos de oración, durante el fin de semana hemos tenido oportunidad de compartir testimonios vocacionales con otros compañeros, comprobando como el Señor sigue llamando obreros a su mies, haciendo que dejen la barca y las redes y lo sigan a Él para el servicio del Evangelio y de los hermanos.


Finalmente, agradecemos a todas las entidades que han colaborado en el encuentro para el mejor desarrollo del mismo.

Foto de familia en el Santuario de la Cinta tras los Laudes del Domingo. Huelva



FOTOS DEL SÁBADO 17 DE NOVIEMBRE
Laudes del Sábado.


Coro bajo de Santa Clara. Moguer.


Coro bajo de Santa Clara. Moguer.


Monasterio de La Rábida. Palos de la Frontera

Refectorio del Monasterio de La Rábida. Palos de la Frontera

Atrio del Monasterio de la Rábida. Palos de la Frontera

Ntra. Sra. De los Milagros-Santa María de la Rábida. Palos de la Frontera.

Capilla del Monasterio de La Rábida. Palos de la Frontera

Muelles de las Carabelas. Palos de la Frontera

Foto de Familia de nuestro Seminario tras la Eucaristía en El Rocío. Almonte.
FOTOS DEL DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE
Rezo de Laudes en el Santuario de la Cinta. Huelva

Laudes en el Santuario de la Cinta. Huelva.

Eucaristía de clausura en la Catedral. Huelva

Eucaristía de clausura en la Catedral. Huelva.
























martes, 2 de octubre de 2018

Apertura del nuevo Curso 2018/2019


El pasado Lunes, 1 de Octubre, en nuestro seminario Diocesano tuvo lugar la apertura solemne del curso académico 2018/2019 acompañados de nuestros familiares y amigos.

El acto, comenzó a las 19:00horas con la celebración de la Eucaristía votiva del Espíritu Santo, presidida por el Señor Obispo, Don José Vilaplana Blasco y concelebrada por el equipo formativo del Seminario y demás sacerdotes de nuestra diócesis que imparten diversas asignaturas como profesores de nuestro Seminario. La Eucaristía estuvo acompañada musicalmente por la schola cantorum del Seminario.

 En su homilía, el Señor Obispo destacó que debemos pedir al Espíritu Santo ser como niños, para que como nos dice nuestro Señor, poder entrar en el reino de los cielos; también nos exhortó a ser una comunidad con sabor a Evangelio, conciliadora, con disposición al servicio y a la entrega a los demás, especialmente a los más necesitados de nuestra sociedad, para así poder ir configurando nuestro corazón con el corazón de Cristo, buen Pastor.

Finalizada la Eucaristía, tuvo lugar el acto académico, donde el Señor Obispo, cedió la palabra al Señor Rector de Seminario Diocesano y Director del Instituto teológico San Leandro, D. Daniel Valera, el cuál, dio lectura a la memoria del curso 2017/2018 destacando la realización del primer curso Propedéutico para los candidatos al sacerdocio, tal y como propone la nueva Ratio fundamentalis intitucionis sacerdotalis (El Don de la Vocación Presbiteral), la realización del primer examen de síntesis teológico en nuestro seminario, fruto de la vinculación a la Universidad Pontificia de Salamanca así como la Ordenación de cuatro nuevos presbíteros y dos diáconos. También recorrió las distintas actividades realizadas durante el curso que son una expresión del proceso formativo que se lleva a cabo.

Tras la lectura de la memoria, el Señor Obispo cedió la palabra a la Profesora de Filosofía, Doña Irene Álvarez Afán de Ribera, que fue la encargada de impartir la lección inaugural cuyo título fue La cuestión de Dios. Cuestión fundamental del pensamiento filosófico. Durante la lección, doña Irene, hizo un recorrido general por toda la filosofía y su reflexión sobre Dios a lo largo de la historia.
Al término de la lección, el Señor Obispo, dio por inaugurado el nuevo curso académico y los presentes compartieron un ágape fraterno en el comedor del Seminario.

Desde estas líneas, agradecemos la presencia del Señor Alcalde de Huelva, Don Gabriel Cruz, del Teniente Coronel del puesto de operaciones de la comandancia de la Guardia Civil de Huelva, Don Jorge Fajardo, del equipo directivo del Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús, encabezados por su director ejecutivo Don Rafael Repiso y del claustro de profesores del Seminario.