lunes, 11 de noviembre de 2019

"Nuestra Iglesia" Memoria de la Iglesia Diocesana de Huelva en 2018.

El Día de la Iglesia Diocesana es una jornada que afianza el sentido de pertenencia eclesial, tal y como recuerda en su carta con motivo de esta jornada nuestro obispo, José Vilaplana: “acabamos de concluir el Plan Diocesano de Evangelización que, durante los últimos cuatro años, ha marcado los pasos de nuestra Iglesia diocesana, fortaleciendo el sentido de pertenencia y alentando a la tarea evangelizadora, que traspasa las paredes del templo”. En esta línea, añade que “la formación, la iniciación cristiana o la caridad son experiencias que, sin duda, ayudan a estrechar lazos entre las familias que conforman nuestra gran familia diocesana”.

Con ocasión de este día, el Departamento de Sostenimiento de la Iglesia de nuestra Diócesis da a conocer los datos del ámbito económico, así como aquellos que aluden a la fe: transmisión, celebración y testimonio. Entre ellos, destacan las 41.104 personas atendidas por los 115 recursos sociales de la Iglesia en Huelva (sobre todo, en Cáritas, que registra, asimismo, 800 voluntarios). Junto a estas, las personas atendidas en centros para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad fueron 1.116. Además, la Iglesia de Huelva acompañó 7 proyectos de cooperación en el mundo mediante organizaciones como Manos Unidas. En el terreno económico, la Diócesis de Huelva registró en 2018 unos ingresos de 5.704.104 euros, mientras que los gastos alcanzaron los 5.511.111 euros, siendo la aportación directa de los fieles (55,73%) la principal fuente de ingreso, seguida de la asignación tributaria (35%) y otros ingresos (9,27%). Por otro lado, la retribución del clero (32,54%), las acciones pastorales y asistenciales (23,86%), las obras y conservación de inmuebles (23,13%) y las actividades caritativas (13,02%) supusieron el grueso del gasto, además de suministros (5,63%) y el pago de préstamos (1,82%).

Para llevar a cabo su labor pastoral, la Iglesia en Huelva no solo se vale de recursos económicos. De la Memoria de Actividades de 2018 se desprende que la Diócesis de Huelva cuenta con 130 sacerdotes, 260 religiosos y religiosas, 49 misioneros y 9 familias en misión, 17 diáconos permanentes, 13 seminaristas, 1.570 catequistas y 3.459 voluntarios y agentes, que desarrollan su labor en 173 parroquias y otros 36 centros pastorales. Además, el pasado año se celebraron 3.528 bautizos, 4.539 comuniones, 4.359 confirmaciones y 823 matrimonios. En cuanto a la labor educativa y cultural, la Iglesia en Huelva cuenta con 49 centros, que atienden a 8.455 alumnos; 42 bienes inmuebles de interés cultural y ha desarrollado 22 proyectos de construcción, conservación y rehabilitación.

Estas son las cifras de un año en el que todas las miradas se dirigen a los jóvenes, “el ahora de Dios”, tal y como define el Papa Francisco. “Ellos son el presente y el futuro de la Iglesia y, para que así sea, debemos implicarnos todos, porque la alegría plena de la familia llega cuando completa se reúne en casa para celebrar”, señala D. José Vilaplana. Este Día de la Iglesia Diocesana también se pide colaboración con la parroquia de múltiples maneras, dedicando tiempo, compartiendo las cualidades, con la oración y con la colaboración económica.

Para más Información consulta la Memoria "Nuestra Iglesia" de 2018, en este enlace:http://www.diocesisdehuelva.es/wp-content/uploads/2019/11/Iglesia_Diocesana_Huelva_2019.pdf

Fuente: Diócesis de Huelva.

“Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro”. Carta Pastoral del Obispo de Huelva con motivo del día de la Iglesia Diocesana.

Mis queridos hermanos y hermanas:

El Día de la Iglesia Diocesana vuelve a interpelarnos un año más para reavivar nuestro sentido de pertenencia al Pueblo de Dios, que comparte el alimento de la Palabra y de los sacramentos en la parroquia. Acabamos de concluir el Plan Diocesano de Evangelización que, durante los últimos cuatro años, ha marcado los pasos de nuestra Iglesia diocesana, fortaleciendo el sentido de pertenencia y alentando a la tarea evangelizadora, que traspasa las paredes del templo. La formación, la iniciación cristiana o la caridad son experiencias que, sin duda, ayudan a estrechar lazos entre las familias que conforman nuestra gran familia diocesana. Sin embargo, esta respuesta exige el sí personal para el bien de toda la comunidad parroquial: tu único sí, sumado al de otros, desde el que cada uno pone su don al servicio de todos. Tal y como se expresa en el lema de este año, “Somos una gran familia contigo. Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro”.

La parroquia, como la casa que acoge a toda la familia para celebrar como hermanos, incorporados a la vida de Cristo por el Bautismo, siente el compromiso y la alegría de acercarse este año especialmente a los jóvenes. Ellos son el presente y el futuro de la Iglesia y, para que así sea, debemos implicarnos todos, porque la alegría plena de la familia llega cuando completa se reúne en casa para celebrar.
El Papa Francisco en su exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, dedicada a los jóvenes y a todo el Pueblo de Dios, titula su tercer capítulo “Ustedes son el ahora de Dios”. Y lo explica: “no podemos decir sólo que los jóvenes son el futuro del mundo. Son el presente, lo están enriqueciendo con su aporte” (CV, 64).

Os recuerdo la llamada del plan diocesano recién clausurado a la evangelización, a “salir a las periferias”. Hoy contemplamos como muchos de nuestros jóvenes habitan esa “periferia existencial” en busca de sentido. El Santo Padre nos señala que “en algunos jóvenes reconocemos un deseo de Dios, aunque no tenga todos los contornos del Dios revelado. En otros podremos vislumbrar un sueño de fraternidad, que no es poco. En muchos habrá un deseo real de desarrollar las capacidades que hay en ellos para aportarle algo al mundo. En algunos vemos una sensibilidad artística especial, o una búsqueda de armonía con la naturaleza. En otros habrá quizás una gran necesidad de comunicación. En muchos de ellos encontraremos un profundo deseo de una vida diferente. Se trata de verdaderos puntos de partida, fibras interiores que esperan con apertura una palabra de estímulo, de luz y de aliento”.

Así, desde la formación, la catequesis, la celebración de los sacramentos, la liturgia o la caridad, todos tenemos una misión que refleje en medio del mundo nuestra vida en Cristo, colaborando con la parroquia, la casa de toda la familia. Sin ti no es posible. Contigo en la iniciación cristiana y en la formación de adultos; contigo en la celebraciones de la comunidad parroquial; contigo en el servicio a los últimos de esta sociedad, es posible un presente y un futuro que manifiesten el amor de Dios en Huelva, la alegría de una familia a la que todos quieran pertenecer.

Con afecto os bendigo,

+ José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva.

martes, 22 de octubre de 2019

Los Jóvenes, en el Corazón de la Iglesia. Carta del Obispo de Huelva al inicio del Curso Pastoral 2019-2020.

Queridos hermanos y hermanas:

Con la experiencia gozosa del encuentro que mantuvimos en La Rábida a finales de septiembre, iniciábamos una nueva etapa en la singladura de esta nave que es nuestra Diócesis de Huelva. Qué mejor escenario que aquel donde se gestara la hazaña descubridora que hizo posible llevar el Evangelio a los hermanos del nuevo mundo, para recibir el impulso misionero que nos acerque hoy a esos que aún no conocen la alegre noticia de Jesucristo. Hoy la Iglesia nos sigue convocando a esa llamada evangelizadora: anunciar al Cristo siempre joven de la eterna novedad, capaz de renovar nuestra vida y nuestra comunidad, aún en medio de nuestras oscuridades y debilidades (Cfr. EG, 11-13). Despleguemos de nuevo las velas y dejemos que el soplo del Espíritu siga conduciendo a la Iglesia de Huelva. Y, como aquellos intrépidos aventureros, atrevámonos a navegar con la seguridad de que Aquel que nos envía llevará a buen puerto la misión.

En esa confianza, ponemos este año nuestra mirada especialmente en los jóvenes, conscientes de que, como nos dice el papa Francisco, son el ahora de Dios. Ellos, que están “en un momento de la vida en que comienzan a tomar distintas responsabilidades, participando con los adultos en el desarrollo de la familia, de la sociedad, de la Iglesia” (CV, 64ss). Ellos que son parte del “nosotros” que formamos como familia diocesana, necesitan redescubrir esa identidad y pertenencia. El Papa nos invita a despertar la capacidad de encontrar caminos donde otros ven sólo murallas, la habilidad de reconocer posibilidades donde otros ven solamente peligros. Así es la mirada de Dios Padre, capaz de valorar y alimentar las semillas de bien sembradas en los corazones de los jóvenes (Cfr. 67). De este modo, nuestra confianza en Dios vuélvase confianza en los jóvenes, descubriendo en ellos la voz de Quien nos llama y desafía a adentrarnos, con parresía, en el mar incierto que, a menudo, nos parece el joven de hoy. Descubramos en su corazón una “tierra sagrada”, ante quien debemos “descalzarnos” para poder acercarnos y profundizar en el Misterio (Ibídem). Acojámoslo con cercana empatía; démosle un lugar en la comunidad; reconozcamos y recojamos su creativa aportación a la vida y casa común; hagámosle partícipe y protagonista de la tarea evangelizadora. Este es el reto que invito a asumir conjuntamente en todos los ámbitos pastorales, en todos los espacios de nuestra Iglesia y, sobre todo, en el corazón de cada uno. Por eso, pido a todos que intensifiquéis la oración por los jóvenes, muchos de ellos de rostro conocido, otros aún por conocer. Ojalá encuentren en nuestra Iglesia un hogar de acogida y vida para seguir creciendo, para descubrir la particular llamada que a cada uno Dios dirige y desde donde ser enviados a transformar el rostro de este mundo poniendo al servicio los talentos recibidos.

Finalmente, os invito, por un lado, a leer y profundizar, personal y comunitariamente, la exhortación postsinodal Christus Vivit que el papa Francisco dirige en primer término a los jóvenes, pero también a todo el Pueblo de Dios. Por otro lado, a acoger estas sugerencias pastorales para que todos nos sintamos unidos en una tarea común. Son propuestas que no han de ser tomadas en su literalidad, si no, más bien, servir de inspiración para que cada parroquia, delegación o grupo ponga en marcha sus propias acciones e iniciativas.

Que la Virgen María, la joven del Sí y Estrella de la Evangelización, nos guíe, acompañe y ayude en esta apasionante misión de rejuvenecer el rostro de nuestra Iglesia.

Con afecto, os bendigo.

✠ José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva

martes, 8 de octubre de 2019

Muerte de nuestro Obispo Emérito Monseñor D. Ignacio Noguer Carmona.

La Santa Iglesia Catedral de la Merced acogió en la mañana del sábado el funeral de nuestro querido obispo emérito, D. Ignacio Noguer Carmona, quien falleció en la noche del jueves tras una larga enfermedad. Numerosos fieles y autoridades de la provincia onubense han acudido a dar su último adiós a quien durante trece años ocupó la Sede Episcopal onubense. La Capilla ardiente se instaló en el Salón del Trono del Obispado, donde el féretro era trasladado en la mañana del Viernes desde nuestro Seminario donde en los últimos años residía.

El funeral fue presidido por el cardenal D. Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo emérito de Sevilla, siendo concelebrado por nuestro Obispo, D. José Vilaplana; el Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo; el Arzobispo de Granada, D. Francisco Javier Martínez; el Arzobispo castrense, D. Juan del Río; el Obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández; el Obispo de Asidonia-Jerez, D. José Mazuelos; y el Obispo auxiliar de Sevilla, D. Santiago Gómez. Además de un gran cantidad de Sacerdotes diocesanos y otros venidos de las Diócesis de Sevilla y Guadix. El su homilía, el cardenal Amigo ha destacado la figura de D. Ignacio como un hombre de “fe profunda” y su ejemplo ante la enfermedad, a lo que ha añadido que “si preguntamos a Don Ignacio dónde quiere enterrarse, nos dice: ponedme en vuestros corazones y así, allí donde estéis, yo estaré con vosotros”. Además, nuestro obispo ha resaltado que D. Ignacio Noguer ha sido “un sacerdote entregado, un Obispo buen pastor, lleno de prudencia, de sensatez y de generosidad. Un padre, un hermano y un amigo. Un hombre probado especialmente por la enfermedad”. Tras el funeral en la Santa Iglesia Catedral, ha sido enterrado en la Capilla del Seminario Diocesano, junto al lugar en el que permanecen los restos de su predecesor, D. Rafael González Moralejo, y mirando al Sagrario como era su deseo. Damos gracias al Señor por la vida y por la obra de Don Ignacio en nuestra Diócesis de Huelva y en especial en nuestro Seminario, dándonos un ejemplo de lo que debe ser un Sacerdote entregado a anunciar el Evangelio. Descanse en paz.

Texto y Fotos: www.diocesisdehuelva.es

miércoles, 2 de octubre de 2019

Apertura Oficial del Curso Académico 2019/2020 en el Seminario Diocesano.


El pasado lunes 30 de Septiembre tuvo lugar en nuestro Seminario Diocesano la Apertura Oficial del Curso Académico. Comenzábamos con la recepción de nuestros familiares y amigos para, a las 19 h, comenzar como es costumbre la Santa Misa Votiva del Espíritu Santo en la Capilla Mayor del Seminario. Esta celebración estuvo presidida por el Obispo de Huelva y Presidente del Instituto Teológico San Leandro, D. José Vilaplana Blasco, para pedir al Señor que envíe su Espíritu Santo para que nos transforme en santos Sacerdotes y en testigos de su Evangelio en medio de la sociedad actual. Concelebraron el Rector y Director Espiritual del Seminario, profesores del Seminarios y los Párrocos de algunos seminaristas. En su homilía el Obispo nos invitaba a comenzar el curso "poniendo la mirada en el Padre de esta familia, Padre de la bondad y de la misericordia, siempre con el corazón inclinado para hacer crecer a sus hijos". Señaló la importancia que tiene para los seminaristas poner su corazón solo en Dios y aspirar a su conocimiento, no solo atendiendo en el inicio de curso a lo académico, sino también en "que nos eduquemos como pastores en los que coincidan lo que dicen y lo que hacen". El Obispo pedía para nosotros la luz del Espíritu Santo para que hagamos una formación integral, aprendiendo a vivir íntegramente guiados por Cristo para "crecer en santidad profundizando en la oración para no ser rezadores, sino orantes". Nos invitaba a vivir como hermanos porque el Seminario es "una experiencia de fraternidad para ser el día de mañana Sacerdotes dentro del Presbiterio Diocesano, viviendo como hermanos". La parte musical la puso el coro del Seminario que en esta ocasión interpretaba la Misa Pane di Vita Nouva de Marco Frisina.

A continuación, daba comienzo el Acto Académico en el Salón de Actos del Seminario. En primer lugar el Rector del Seminario y Director del Instituto Teológico San Leandro, Don Daniel Valera Hidalgo, dio lectura a la memoria del curso pasado detallando todos los actos desarrollados. La Lección Inaugural de este año estuvo a cargo del profesor de dogmática y liturgia, D. Diego Capado Quintana, con el titulo "El Sagrado Corazón de Jesús en San Manuel González". En ella nos habló sobre la importancia de la devoción al Sagrado Corazón para la vida y ministerio de San Manuel, sobre todo en su etapa como Arcipreste de Huelva, pero ademas dedico una parte a la iconografía del monumento del Cerro de los Ángeles al cumplirse en este año el centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón. Para concluir el acto académico el Sr. Obispo tomo la palabra agradeciendo la presencia de los asistentes y dando apertura oficial al Curso. Para finalizar la jornada compartimos un vino español en el comedor del Seminario con todos los asistentes. Agradecemos la presencia del Sr. Alcalde de Huelva D. Gabriel Cruz, la del Sr. Obispo y Sacerdotes, y la de nuestros familiares y amigos.

jueves, 28 de marzo de 2019

Mi primera campaña del Seminario



Cercanos a la Solemnidad de San José, la Iglesia celebra con gozo el Día del Seminario. En torno a esa fecha, los seminaristas somos enviados a los distintos pueblos y ciudades de nuestra diócesis para dar a conocer el Seminario, comunicar la buena noticia de nuestra vocación al Sacerdocio para que sirva de estímulo a otros a hacerse la pregunta ¿Señor, que quieres de mí?

Aunque llevo tres años en el Seminario, ha sido este el primero en que he sido enviado a realizar la campaña en Ayamonte e Isla Cristina (mi pueblo) y Aunque nadie es profeta en su tierra, ha sido una gracia que tanto a mi compañero José Manuel como a mí nos ha fortalecido en nuestra decisión de seguir a Cristo, el Buen Pastor.

Han sido unos días muy intensos: visitas a los institutos de Ayamonte de Isla Cristina por las mañanas, encuentros con los niños de Catequesis por las tardes, las Eucaristías en la Parroquias, rezo del vía-crucis, adoración nocturna, encuentros con monaguillos. Etc. Todo esto fue posible gracias a la gran acogida que tuvimos por parte de los Párrocos de Isla Cristina, D. Miguel, D. Francisco y D. Juan Luís; a D. Manuel y D. Álvaro, Párroco y vicario de Ayamonte respectivamente; a las profesoras de Religión Juana y Yolanda, catequistas y feligreses de ambas ciudades.

De esta manera, todos, los sacerdotes y laicos, estaban poniendo en práctica el lema de la campaña del día del Seminario: El Seminario, misión de todos. Este lema, viene a pedir al pueblo de Dios su implicación para con el Seminario, rezando por los que ya estamos, para que seamos fieles a la llamada de Jesús, perseveremos y sobretodo seamos santos, para que suscite más vocaciones a la vida sacerdotal, tan necesarias hoy en día.

En la Víspera y el día de San José por la mañana, al no ser festivo en nuestra Comunidad Autónoma, tuvimos la oportunidad de visitar los colegios e institutos de Huelva capital. Esta vez, junto a mi compañero Enrique, de último curso, visitamos el colegio de las Madres Agustinas donde pude seguir compartiendo mi experiencia vocacional y animar a los niños a rezar por el Seminario.

Ciertamente, ha sido una experiencia enriquecedora, un regalo más que me ha dado el Señor, solamente puedo darle gracias a Dios por esta campaña del Seminario, por todas las personas que ha puesto y sigue poniendo en mi camino, por el don de mi vocación y por todas las cosas que me regala a diario ¡Gracias Señor!

Finalmente, a ti, querido lector, pedirte que reces por nuestro Seminario de Huelva, para que el Señor, dueño de la mies, siga mandando obreros a su mies y para que más jóvenes se hagan la pregunta más decisiva de su vida: ¿Señor, que quieres de mí?

Juan José Travé González, Seminarista de primer curso.